Montando en una bicicleta se podía ver a un muchacho manejarla, recorriendo las calles de una ciudad moderna, este esquivaba los coches con velocidad, su respiración era acelerada, pasando por el lado de una panadería este decide parar y aparcar su bicicleta al lado, este se baja y nota que no hay mucha fila para poder comprar.
-Que suerte, compraré rápido y le llevaré a Roxana- dijo este portando una sonrisa dentuda desvelándose su aspecto, es un joven de alta estatura y constitución delgada, tiene un cabello medianamente corto color casta?o oscuro, siendo este desali?ado teniendo espigas hacia un lado de este, posee cejas gruesas y ojos grandes color marrón claro, viste un pulóver blanco con bordes rojos y un pantalón negro, calzando además unos zapatos blancos y en su espalda tenía una mochila que se notaba bastante pesada, -dejaré esto un momento- dijo nuevamente dejando la mochila en su bicicleta poniéndose en la fila de la panadería.
Tras pasar tres personas por fin es el turno del joven, pero nota que el panadero que repartía el pan empieza a cerrar las ventanas, el chico pone su mano para retenerlo por un segundo frunciendo el ce?o el panadero.
-Espere por favor, faltó yo, quiero dos barras de pan- le dijo el muchacho y el hombre a punto detrás de él mostrándose las estanterías dónde los preparaban vacías, -No puede ser...
-Se acabó por hoy muchacho, ?vete a molestar a otro sitio!- exclamó el panadero cerrando con fuerza la ventana suspirando el joven.
-Bueno, al menos todavía es temprano antes de ir al trabajo, aunque Roxana posiblemente se enoje si no le llevo el pan- decía para sí mismo el joven y noto que un hombre cubierto de ropas negras estaba montado en su bicicleta, -?Bájate ahora mismo!, oye...- exclamó este corriendo hacia ese tipo, pero él aceleró y empezó a alejarse con la velocidad en la bicicleta mientras el casta?o lo perseguía corriendo desapareciendo de su vista tras varios minutos de perseguirlo, este sofocado para y se agarra la cabeza enojado, -Maldición mi única forma de transporte y en la mochila estaba mi teléfono y todo el dinero con el que había salido, ?demonios!
-Tranquilo chico, el mundo es muy injusto, pobrecito, toma esta barra de pan, acéptalo por favor- hablo una anciana que se acercaba a él ofreciéndole el pan tomándolo en su mano.
-Muchas gracias, se?ora- respondió el casta?o esbozando una sonrisa para luego suspirar comenzando a caminar, las nubes se volvieron grisáceas y leves gotas de agua empezaron a caer, de inmediato la lluvia se hizo presente, en la calle el joven casta?o caminaba empapado, sus zapatos blancos estaban llenos de fango y la barra de pan que traía se había mojado, la expresión de este estaba desanimada pero de pronto se iluminó al ver una casa, este corrió hacia ella acercándose a la ventana, -Al menos sé que ver a Roxana me alegrara el día.
Este fue a tocar la puerta, su rostro se notaba alegre portando una sonrisa, de inmediato escucho unos ruidos, unos ruidos que hicieron que su expresión de alegría se quebrara en pedazos, se podía escuchar a una chica gemir y también la voz de un hombre, de inmediato el casta?o toca la puerta y esos sonidos se detienen, tras unos minutos abren la puerta, recibiendo al joven una chica, está también rebozaba de juventud, teniendo un cabello medianamente largo y negro, siendo este lacio, pero en ese instante estaba desali?ado, tenía senos grandes y vestía una blusa corta color blanco y un short negro corto también.
-Kuri, no esperaba verte por aquí, acaso no leíste mis mensajes- le dijo esta notándose nerviosa.
-No pude, me robaron el teléfono y...- estaba diciendo el casta?o y de pronto noto como a las espaldas de la chica se asomaba un hombre, este se notaba maduro, con una ligera barba en su mentón, de piel morena y cabellos te?ido de rubio.
-?Qué sucede amor?- pregunto el hombre y se notó que el casta?o fruncía el ce?o moviéndose para encarar a aquel hombre, pero la chica se interpuso poniéndole su mano en el pecho deteniéndolo.
-Kurimu no te atrevas, se maduró, lamento lo que te paso, pero en los mensajes te decía que cortaba nuestra relación he encontrado a alguien más y bueno, supongo que debes seguir adelante, lo siento- le dijo la chica dejando perplejo al joven cerrándole la puerta en la cara quedándose este hay parado.
-Vaya día, de mierda, debería ir a trabajar, ya se hace tarde- dijo este joven quien al que ya se le había desvelado el nombre, siendo conocido como Kurimu, este comenzó a caminar llegando a una edificación, la cual se notaba maltratada, entrando y el lugar se notaba vacío, solo había un se?or obeso que tenía puesto un delantal y portaba en su rostro un bigote.
-Llegas tarde- le dijo el hombre y el muchacho bajo la cabeza, este se notaba deprimido por lo que el hombre decidió callar su reprimienta, rascándose la garganta para luego decir, -Tenemos un encargo, necesitó que tomes tu bicicleta y lleves esto a cierto lugar, si mal no me parece es un pueblito un poco lejos de aquí, no debería ser difícil si te guías por el GPS de tu móvil- le dijo este hombre y el casta?o río de manera nerviosa.
-La cosa es jefe que me robaron la bicicleta y el teléfono móvil- le respondió Kurimu al se?or cayéndole una gotita de sudor por la sien.
-Bueno veamos cómo resolvemos, te prestaré mi bicicleta, tienes que cuidarla o lo pagarás muy caro, no me arriesgaría a prestártela por tu largo historial de torpezas, pero esto es importante, muy importante- decía el se?or mientras buscaba algo en sus estanterías, mientras el casta?o revisaba la caja del encargo, este la abrió y vio que estaba envuelto en papel, -?Suelta eso!, ?te estoy diciendo que es importante!- exclamó el se?or retrocediendo el casta?o.
-Tranquilo jefe, es solo otra vasija de cerámica no, a eso te dedicas, porque sería diferente a las demás- le dijo Kurimu y el hombre suspiro poniendo un papel polvoriento sobre la mesa mientras ignoraba el comentario del joven, este soplo el papel expulsando la mayoría de polvo que lo cubría, se podía ver qué era un mapa antiguo.
-Este mapa es de hace dos siglos, pero te servirá, ya que la ubicación del pueblo sigue siendo la misma- comento el se?or mientras Kurimu verificaba el mapa notándose extra?ado.
-?Qué demonios dice aquí?, Or, O, está borroso no se ve bien- decía el casta?o y de pronto noto una presencia tras del que lo asustó soltando el mapa tomándolo en la mano está persona.
-Olckor, allí es a dónde nos dirigimos- hablo está persona siendo un joven pareciendo de la misma edad de Kurimu, alto y delgado, de cabello largo color negro, siendo ese liso y ligeramente ondulado en las puntas, tenía un mechón de cabello color rojo, sus ojos eran filosos notándose la expresión seria en su rostro, vestía una enguatada ancha color azul y pantalones medianamente ajustados, color negro, sus zapatos también eran oscuros, -Este es quien me acompa?ará, se ve incompetente... sin ofender- comento el joven de cabellos largos produciendo que el casta?o frunciera su ce?o e intentará encararlo, pero el due?o de la tienda lo detuvo posando su mano en su pecho.
-Kurimu basta, se me olvidó decirte, debes acompa?arlo hasta ese pueblo con la vasija, ese es tu trabajo espero que puedas hacerlo, trata de hacer algo bien por una vez- le dijo el hombre y el casta?o dejó su colérica expresión atrás portando una más tranquila, extendiendo su mano al muchacho.
-Soy Kurimu Hanabira, será un gusto acompa?arte- le dijo este y el chico de cabellos azabaches se giró dejándolo con la mano extendida lo cual lleno de venas de furia todo el rostro de Kurimu.
-Mi nombre es Dylan, será mejor que nos pongamos en marcha, parece que va a llover- comento el joven de cabellos azabaches abriendo la puerta entrando el aire lluvioso por esta notándose que las nubes oscuras cubrían el cielo.
-Muy, bien pongámonos en marcha- dijo Kurimu poniéndose un abrigo grueso color rojo, tomando la caja y el mapa, para luego salir y montarse en la bicicleta que le había prestado el due?o de la tienda, -?Subes o que?- pregunto el casta?o y el azabache vio con una expresión de duda la situación de Kurimu, de inmediato se montó en la parte trasera de la bicicleta y el casta?o con esfuerzo empezó a pedalear empezando a avanzar lentamente por la carretera.
A medida que los jóvenes avanzaban en la bicicleta, el camino se fue volviendo más complicado, la lisa carretera paso a ser un camino de rocas y tierra bastantes inconsistentes mientras que se podía apreciar que a su alrededor todo era bosque y vegetación, el cielo se había oscurecido como si fuera de noche, el casta?o avanzaba notándose cansado sudando debido al esfuerzo físico que realizaba.
-?Qué demonios está pasando?, no recordaba que por estos lugares todo fuera tan rural, todo se oscureció y por alguna extra?a razón siento que esa vasija pesa demasiado, ?qué tiene adentro una órbita entera?- dijo el casta?o soltando una ligera risa el azabache, cosa que dejó sorprendido a Kurimu.
-Te sorprendería- dijo este, pero de repente escucharon sonido de un galope lo cual dejó perplejo al azabache, -???Acelera, sacanos rápido de aquí, rápido!!!- grito a más no poder dejando confundido a Kurimu.
-Que sucede, porque te alteras, solo debe ser un caballo...- comentaba el casta?o y quedo perplejo por lo que vio, ciertamente lo que causaba el galope eran las patas de un caballo, solo las patas, de pelaje grisáceo, pero la parte superior de este animal fue lo que dejo sin palabras a Kurimu.
Este tenía el torzo de un humano, era una especie de centauro como los de la mitología, solamente que este era muy musculoso y poseía una piel celeste, su cabeza también era diferente, tenía el aspecto de un toro, con cuernos grandes y largos solo que lo que le diferenciaba era que su nariz no era de toro sino de cerdo, teniendo un pelaje grisáceo también.
-???Que es eso!!!- grito Kurimu acelerando su manejo sobre la bicicleta, pero la criatura los seguía muy de cerca, está portaba entre sus manos una enorme espada con la hoja doblada, como una hoz, rápidamente este centauro extra?o se posicionó al lado de la bicicleta y envío un tajo para cortar la cabeza de los jóvenes, estos agacharon la cabeza esquivándolo por muy poco cortando solamente algunas puntas del largo cabello del azabache, estos doblaron rápidamente, pero la bestia uso su hoja para explotar la goma de la bicicleta cayendo ambos al suelo visualizando a la criatura viendo una sombra estar montada en su lomo.
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-Se?orito Dylan usted no llegará vivo a Olckor, ya he decidido que su vida terminará aquí- resonó la voz de una femina la cual era quien estaba sentada a espaldas del centauro, está es una mujer que se nota que tiene más edad que los jóvenes, pero tampoco tanta, notándose su aspecto rebosante de juventud, tiene un cabello largo hasta sus hombros, liso ondulándose en las puntas muy bien cuidado, teniendo un cercillo de flecos cayendo en su frente, el color de su pelo es blanco notándose que ella es albina siendo claro este aspecto debido a su piel pálida, con ojos filosos de pupilas rojas, tiene remarcado en negro sus largas pesta?as con un maquillaje muy bien aplicado teniendo dos rayas negras que se extienden de sus ojos hasta sus mejillas, viste un traje de sacerdotisa japonesa, siendo su vestimenta un miko, portando un haori blanco y un hakama rojo.
-?A qué se refiere Dylan?- pregunto Kurimu y el azabache frunció el ce?o enojado, con sus manos temblorosas sostuvo la vasija.
-Si logramos sobrevivir te lo explicaré todo- le respondió este comenzando a correr yendo detrás el casta?o.
-Ingenuos, nunca escaparán del filo de la espada de mi corcel- comento está mujer azotando a su bestia comenzando está a correr hacia los jóvenes, de pronto el filo de la hoja curva de la bestia choca contra Kurimu, este se agacha y se quita su abrigo, siendo cortado este en dos en él procesó, de inmediato la bestia detiene su ataque encarando al joven casta?o.
-?Seguros que tenemos que morir?, ?no hay otra opción?- pregunto Kurimu y la mujer que montaba a lomos del centauro comenzó a reír.
-Basura ingenua- comento está haciendo que su corcel se girara y con el impulso que generó pateó el estómago de este con sus patas traseras mandándolo a volar chocando el casta?o contra el tronco de un árbol comenzando a vomitar mientras su frente y ojos se cubrían de sangre, ya que el impacto anterior le produjo una herida fatal.
-?Malditos!, ?esto es lo que quieren!- pregunto Dylan sacando de su envoltura la vasija, está tenía un dise?o de cerámica muy rebuscado, asemejándose sus asas a dos llamas, tenía una cara sonriente dibujada con dos ojos entrecerrados, simulando una risa pícara, -La usaré en mí- hablo el azabache y la mujer se bajó del centauro.
-No te lo permitiré- dijo está haciendo que su bestia fuera a atacar al azabache cerrando este los ojos ante el inminente impacto, pero a los pocos segundos los abrió notando que la criatura había parado su ataque porque frente a Dylan se encontraba Kurimu con los brazos extendidos protegiéndolo.
-Asombroso, los dos son simples humanos, pero son muy valientes, pero estar expuestos tanto tiempo a la energía que desprendo los está matando, es solo cuestión de tiempo, las personas normales no pueden aguantar tanta energía, claro la estoy expulsando a propósito para da?arlos, esta por todas partes, incluso esa criatura está hecha con mi poder, pero obviamente no entendéis de lo que hablo- decía la chica que aparentaba ser una sacerdotisa notándose que Dylan caía al suelo y comenzaba a expulsar sangre por su boca, -Ven déjenme terminar el trabajo, será menos doloroso- dijo ella y su criatura alzo nuevamente su espada pero Kurimu volvió a interponerse.
-No lo harán- dijo el casta?o notándose que empezaba a sangrar por la nariz y sus pies perdían el equilibrio.
-Mira tu condición, ciertamente eres resistente, pero apuesto que no podrás aguantar ni un minuto más- dijo la chica y noto que Kurimu la miraba con una expresión seria sonriendo ligeramente.
-Un minuto es más que suficiente- dijo este y de inmediato con su pu?o lanzo un golpe hacia el mentón de la criatura, se notaban venas de enojo en el rostro del muchacho y por todo los músculos de su brazo, ese golpe hizo que la criatura callera al suelo soltando su espada, en el piso Kurimu salto encima de él y empezó a golpear repetidamente el cráneo del centauro destrozándose sus propios nudillos, pero también todo el rostro de la bestia rompiéndole los huesos penetrando su pu?o hasta romper su cráneo en pedazos cayendo partidos los cuernos que tenía ese centauro al suelo, tras dejarlo irreconocible el casta?o se levantó tocándose sus nudillos adoloridos, -Creo que me pase, pues sí que estaba enojado, creo que descargue todo el enojo que acumule durante este día.
-?Mi corcel!- exclamó la chica corriendo hacia el lado de su criatura, está se fue desvaneciendo convirtiéndose en aire lo cual produjo un gran enojo en su persona siendo este claramente visible en su rostro al ver al casta?o, -Tomaré tu cabeza Kurimu- dijo está agarrando el aire y en su mano se empezó a materializar una enorme espada, con el filo por una sola parte de la hoja, como un machete.
-?Quizás ahora quieras hablarlo?- decía el casta?o sonriendo de manera nerviosa alzando sus manos, pero la chica se lanzo con su arma dispuesta a cortarlo en dos, pero en ese instante Dylan con una piedra en su mano golpeo fuertemente la parte trasera de la cabeza de esa mujer haciendo que cayera inconsciente al suelo soltando el agarre de su arma rodando está por el piso hasta caer a un lago cercano hundiéndose en este, -Uf, gracias, pensé que iba a morir- dijo el casta?o suspirando cayendo al suelo.
-A mí no me pareció así, le ganaste a ese monstruo con tus pu?os, no eres normal- le dijo Dylan sentándose a su lado encontrándose también exhausto.
-?Ahora me explicas de que va todo esto?, ?qué está pasando?, ?qué hay dentro de la vasija y que demonios hay que hacer en Olckor?- pregunto Kurimu y Dylan trago saliva observando la vasija.
-Todo se debe a las bestias de ánima- dijo Dylan y varios signos de pregunta aparecieron en la cabeza de Kurimu.
-Puedes explicar bien, como puedes ver, no entiendo nada, deja de ser escéptico- le dijo el casta?o y el rostro de del azabache mostró indiferencia comenzando a hablar.
-Hace dos o tres siglos, no recuerdo bien, en el pueblo de Olckor, se encontró el cuerpo enterrado de un ser de otro mundo, de otro plano de la existencia, era tanto material como inmaterial, rápidamente la dinastía de Olckor quien fue la capital del una vez conocido como imperio de Victoria, tras tiempo de tener el cuerpo se descubrió que al estar en contacto con él té otorgaba poderes más halla del conocimiento humano, todos los que recibieron ese tipo de habilidades afirmaron que vieron una criatura en su mente, se pensó que era el fantasma de ese ser, pero ninguna descripción coincidía, todos veían monstruos distintos y todas las habilidades eran distintas también, después de estudiarlo mucho tiempo se descubrió como otorgar poderes con los restos de ese ser, su cuerpo inmaterial después de tanto tiempo muerto se fue sellando en vasijas, en estas se grababan el tipo de criatura que querían tener y su habilidad, entonces quienes abrían la vasija absorbían ese poder programado y al mezclarse con su mente y esencia viva se formaba al cien por ciento la criatura, a estos seres se les llamó bestias de ánima, rápidamente se monopolizo un comercio basado en estas criaturas, creando criaturas débiles y criaturas fuertes, dependiendo de quien pagara más tendría un poder mayor y así Olckor se volvió un pueblo terrorífico y sobrenatural que destruyo la nación.
-Muchas cosas que asimilar, en resumen, en esa vasija hay un monstruo de esos echo para ti- dijo el casta?o y Dylan negó con la cabeza.
-Si hay un monstruo, pero no es para mí, es para mi madre, ahora debería explicarte la razón por la que nos dirigimos a Olckor- le dijo el azabache y Kurimu se quedó escuchando atentamente, pero de repente la chica que estaba inconsciente en el suelo los interrumpió.
-No tienes que saber la verdad, solo tienes que saber que vas a morir- dijo está mientras reía débilmente debido a su condición y de pronto unas burbujas se hicieron visibles en el lago, -destrózaron mi espada... toma vida- repitió está y algo salió del lago de un salto dejándolos sorprendidos.
Lo que salió del agua era una bestia humanoide, está era de color verde con piel resbalosa y llena de protuberancias, como un anfibio, tenía membranas entre sus dedos de las manos y pies y en las aletas puntiagudas que le sobresalían de su espalda, y de sus orejas que se alargaban hacia los lados, tenía cuatro pares de ojos color rojo y sus dientes eran filosos como un caimán.
-Kurimu creo que te toca hacer lo tuyo- le dijo Dylan y el casta?o trago saliva, de inmediato este empezó a correr hacia el ser anfibiesco.
Nada más estar frente a él le arremetió una patada en el estómago para luego usar ese mismo pie para impactar otra patada en el mentón de la bestia, con sus pu?os empezó a golpear de manera consecutiva el cuerpo del anfibio, pero Kurimu noto que sus golpes resbalaban, la piel de la criatura estaba secretando una especie de sudor baboso que evitaba da?os mortales, en eso el casta?o pudo ver cómo el anfibio humanoide reía y se lanzaba a morder a Kurimu, este en su mente pudo ver que si permanecía allí su brazo sería arrancado, por lo que retrocedió de un salto hacia detrás evitando la mordida.
-Debo tener cuidado...- se decía a sí mismo Kurimu, pero en un instante el monstruo apareció frente a él y con su pu?o golpeó su estómago, la fuerza fue tanta que el suelo tembló bajo los pies del casta?o doblándose este de dolor cayendo al suelo mientras vomitaba sangre.
-???Kurimu!!!-grito Dylan dejando la vasija en el suelo mientras corría a socorrer al casta?o, el ser anfibiesco alzo su pie para darle el golpe final, pero el azabache golpeó el rostro de este atrayendo su atención, de inmediato Dylan noto que su brazo se había roto debido al golpe y ahora, la bestia tenía toda su atención tragando este saliva.
-Ingenuos, ya tengo su vasija con la bestia de ánima dentro, perdieron toda posibilidad de sobrevivir- comentaba la albina con la vasija en la mano posicionándose al lado de su bestia, pero está al verla empezó a gru?ir, -Que sucede bastardo acaso no me reconoces, soy tu ama...- decía ella y el monstruo le golpeó el rostro tumbándole al suelo junto al adolorido Kurimu, está estaba sangrando tanto por la nariz como por la boca debido al impacto, -No me obedece, maldición, ?esto es vuestra culpa!, al darme ese golpe en la cabeza habéis roto mi lazo psíquico con esos monstruos- comentaba esta notándose nerviosa pues este monstruo caminaba a rematarla, pero una piedra captó su atención siendo quien la lanzo Dylan.
-Ven a por mi bastardo- dijo el azabache comenzado a correr persiguiéndolo el ser anfibiesco.
-Es inútil, nos matará, el único que pudo herir a uno de mis monstruos ya está derrotado- decía la albina recordando como Kurimu destrozo a su centauro, mirando la vasija que ella sostenía, -?Kurimu verdad?, mírame- le ordenado está levantándose levemente el casta?o para verla.
-?Qué quieres?- preguntó este y la mujer sonrió alzando la vasija en su mano.
-Hoy es tu día de suerte- dijo está y bajo la vasija con velocidad golpeando la cabeza del casta?o rompiéndose en él procesó liberándose un humo rojizo alrededor del rostro de Kurimu empezando este a toser sangre.
Los ojos del casta?o se iluminaron de rojo y su visión se transportó a su mente, de inmediato lo pudo ver, un lugar lleno de oscuridad, este lo recorrió y encontró un enorme huevo que flotaba en el aire, ese tenía manchas y parecía el huevo de un reptil.
-?Un huevo?, ?en serio?, necesitó algo grande y poderoso, no esté miserable huevo- hablo Kurimu y el huevo empezó a quebrarse, cayéndose algunos pedazos en la parte baja de este pudiéndose ver unas gruesas patas y cola de reptil recubiertas de escamas negras, el huevo se partió a la mitad viéndose unas delgadas garras sobresalir de él y en la parte superior dos agujeros se hicieron presentes también, saliendo dos peque?as alas, la criatura aún no perdía su cascarón, pero un último trozo de callo en el centro desvelando sus ojos que desprendían un brillo rojizo notándose que dentro del cascarón lo recubrían por completo las sombras, el casta?o se acercó y miro a los ojos a esta bestia, quedando perplejo en un segundo, reflejándose ese brillo carmesí en sus ojos.
Dylan corría desesperado evitando por muy poco los golpes que lanzaba el ser anfibiesco hasta que escucho el grito de una voz conocida.
-???Dylan, apártate!!!- grito el casta?o saltando el azabache al lago alejándose del lugar nadando, en eso el ser anfibiesco visualizó a Kurimu y comenzó a correr hacia él, este alzo su mano apuntando con su dedo como si fuera una pistola y de repente... todo explotó...
Una onda de choque fue disparada golpeando de lleno a la criatura anfibia, el impacto fue tan potente que fue destrozando su piel dejándolo en los huesos, partiéndose estos también hasta que no quedo ni una pisca de polvo de ese ser, pero eso no fue todo, para cuando ese monstruo fue desintegrado, también lo fue todo lo que estaba detrás de él, notándose como habían desaparecido tanto la mayoría del bosque y una monta?a dejando perplejos tanto al casta?o como al azabache mirándose estos sin saber qué decirse.
-?Qué hice?- se preguntaba la albina viendo el increíble cráter que había quedado en todo el lugar empezando a temblarle las manos.
Continuará...

