—?Mira, Moki! —exclamó Hito, se?alando hacia el cielo.
Moki, cuyos colores parecían haber ganado brillo bajo el sol tropical, soltó un chillido de asombro. Un grupo de siluetas aladas descendía desde las nubes, moviéndose en una formación perfecta que parecía trazar estelas de luz sobre el agua.
Una de las criaturas se separó del grupo y aterrizó con suavidad en el mástil principal del barco. Era un ave de plumaje blanco impecable, con las puntas de las alas de un azul cian que recordaba al color de la brújula.
Nombre: Nublo → Cirro → Estraton
- Tipo: Volador / Lúmina Marítima
- Personalidad: Servicial, metódico y extremadamente puntual.
- Rol Ecológico: Los Nublo y sus evoluciones son los controladores del tráfico marítimo natural. Poseen una glándula en el pico que detecta las corrientes de Lúmina en el aire, permitiéndoles guiar a barcos y otras criaturas a través de tormentas o bancos de niebla peligrosos hacia puerto seguro.
El Nublo emitió un sonido melódico, similar a una flauta de madera, y extendió una de sus alas hacia el este.
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—Nos está indicando la entrada al arrecife —dijo Shinso, quien revisaba los mapas de navegación—. Sin su guía, el barco encallaría en los corales que protegen la isla.
A medida que se acercaban a la Cala de la Bienvenida, el paisaje se tornó vibrante. El pueblo no estaba en la orilla, sino que flotaba. Casas de techos de paja tejida con palmeras estaban conectadas por muelles de madera flotante. Los habitantes, con coronas de flores que brillaban con una luz interna, saludaban desde la distancia.
Hito preparó su cámara. Enfocó al Nublo en el momento exacto en que este despegó para guiar la última maniobra de atraque. De fondo, el sol de mediodía hacía que la arena de la playa brillara como si estuviera hecha de diamantes triturados.
Click.
—Alola-Lúmina... —susurró Hito, sintiendo cómo la brújula en su bolsillo emitía un calor reconfortante—. Siento que aquí, las historias no se escriben en papel, sino en la arena.
Al bajar del barco, un anciano de piel curtida por el sol les entregó un collar de flores azules. —En Alola-Lúmina, no decimos "hola" para pasar de largo —dijo el hombre con una sonrisa—. Decimos "Alola-Lúmina" para reconocer que tu energía y la nuestra son la misma. El ave que los guio no lo hizo por obediencia, sino por respeto a los viajeros que traen luz nueva.
Hito guardó la cámara. Sabía que su misión como fotógrafo y guardián acababa de subir de nivel. El mar era vasto, y los secretos que guardaba eran aún más profundos que las raíces de Hinoki.

