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Capítulo 09

  Hace mucho tiempo en Creta el Rey Minos le pidió apoyo al Dios Poseidón por el deseo de que lo aclamaran como un temprano rey, ya que su padre Asterion había muerto y él fue coronado de manera prematura, Poseidón respondió en su ayuda e hizo salir de los mares un hermoso toro blanco, el cual Minos debería sacrificar en su nombre, sin embargo, el codicioso rey quedo maravillado con el animal y lo oculto en sus reba?os y sacrifico otro toro esperando que el dios del océano no notara el cambio, pero no iba a ser así.

  Poseidón como venganza hizo que la esposa de Minos, Pasífae tuviera una inspiradora atracción sexual por el toro la cual era incontenible, Dédalo construyo para la mujer una vaca de madera recubierta de piel auténtica donde debería ella de adentrarse, el toro yació con ella, creyendo que era una vaca de verdad, de esta unión nació el Minotauro, llamado Asterion como el difunto rey.

  Pero el castigo de Poseidón no ceso, conforme la criatura crecía su hambre era incontrolable, solo comía carne humana por lo que Minos le pidió a Dédalo que construyera un laberinto donde lo encerraría más adelante, solo necesitaba algo con que alimentarlo, pero Minos ya lo había pensado, un tributo de siete doncellas y siete jóvenes que tomaría de Atenas reino de Egeo, era el pago, ya que en una antigua expedición militar Androgeo fue asesinado en una prueba de Egeo la cual consistía en matar al toro de Maratón.

  El cargamento a Creta fue efectuado durante varios a?os, pero un día Creta presenciaría una visita inesperada, Teseo quien poseía la bendición de Poseidón estaba entre esos jóvenes, era el joven príncipe de Atenas e hijo de Egeo quien había tomado su puesto hace muy poco tras matar al mismísimo Toro de Maratón, su misión era poner fin a la criatura del laberinto, al llegar a Creta la princesa Ariadna hija del rey Minos, se enamoró perdidamente del joven y se propuso ayudarle a cumplir su misión.

  Ella le dio un hilo para que no se perdiera en el laberinto sosteniéndolo en la entrada hasta su regreso, pues la mayor prueba no era matar a la bestia, si no salir de tan intrincado sitio y junto a los demás jóvenes caminaría sin rumbo en busca de la criatura, su rugido perforo el viento, la bestia apareció, pero Teseo no dudo y se enfrentó a Asterion, Teseo triunfo dándole la muerte a la criatura a pu?etazos, el mal había terminado, Teseo salió del laberinto triunfante y rapto a su amada volviendo a su hogar, pero el Dios Dionisio reclamaba a la joven por lo que este tuvo que dejarla abandonada, Teseo desconsolado olvido lo que su padre le dijo, Egeo le pidió un favor, los barcos de los sacrificios siempre partían con velas negras por el asesinato de los jóvenes, pero si el volvía triunfante debería alzar las velas blancas si no seria se?al de que murió y el rey se tomaría la vida, Teseo olvido alzar las velas correctas y su padre se lanzó al mar dándole nombre a este como mar Egeo, lo que debía ser un retorno triunfante, es algo triste y Teseo se alza como nuevo soberano de Atenas.

  En cuanto al padre del minotauro, el Toro de Creta, fue el séptimo trabajo de Heracles hijo de Zeus, su misión era capturarlo y llevarlo ante su primo Euristeo, Minos le autorizo capturarlo y así lo hizo, después de cumplir el trabajo el toro quedo libre, pero a?os más tarde el toro no dejaba de causar estragos allá por donde pasaba por lo que Teseo lo mato en las llanuras de Maratón poniéndole fin al linaje del Minotauro.

  Y ahora... en este momento, ese mismo Minotauro se encuentra con los huesos hechos grava entre multitud de escombros mientras que Jeno y Deo estaban confrontándose con su mirada entre ellos.

  -Jeno, sabías que cuando una persona recibe la bendición de una deidad automáticamente pasa a ser su padre o madre, mi nombre completo es Deo hijo de Artemisa, pero el vínculo va mucho más allá, porque ellos... viven en nuestras sombras- le menciono el vampiro rubio mientras que la diosa de la caza apuntaba a Jeno con su arco, -Entonces Jeno hijo de Equidna, ?qué harás?

  -Deo, has estado milenios dormido, piensas que tienes todas las respuestas por tu lejana vida pasada por las experiencias de tus batallas, crees que soy inmaduro e irracional, pero te ense?aré que esa muralla donde te paras no es inalcanzable- le respondió el casta?o mientras exhalaba vapor.

  Ambos permanecieron en silencio y Jeno sintió como una piedra se quebraba haciendo el primer movimiento, su cuerpo desapareció en el aire, era invisible al ojo humano gracias a su velocidad, pero, justo cuando el golpe que lanzo el casta?o iba a impactar Deo giro su rostro ligeramente y lo esquivo en ese momento ambos cruzaron miradas estando perplejo el casta?o, en ese instante le lanzo otro golpe que el rubio detuvo con su mano y así Jeno envió una lluvia de golpes que Deo esquivaba a gran velocidad con suma facilidad, en un momento el casta?o envió una patada ascendente a golpear el mentón del vampiro, pero el torso del rubio callo al suelo, escuchandose como se había roto un hueso.

  -No puede ser, rompió su columna...- mencionaba Jeno en lo que bajaba su pie para retroceder los huesos de Deo volvieron a la normalidad parándose erecto y fue allí cuando su pu?o hizo contacto con el mentón del casta?o enviándolo hacia atrás con la nariz sangrándole.

  El cuerpo de Jeno empezó a temblar pareciendo como si fuera a tener un colapso, Deo lo observo poniéndose a la defensiva, pero fue entonces cuando el del cuerpo rojizo desapareció, se podía ver una sombra en movimiento girando velozmente alrededor del rubio y en un momento una patada por parte del casta?o golpeo el cuello saliendo volando la cabeza del rubio, Jeno paro respirando de manera entrecortada y observo que el cuerpo no caía, en un momento Deo envió las venas de su mano y agarro su cabeza que estaba en el aire, la tomo entre sus manos y se la coloco quedando como si no hubiera tenido ninguna herida.

  -Que pasa Jeno, eso es todo lo que tienes, muéstrame el poder que haría derrumbar mi muro- le dijo Deo y en un momento le pateo el estómago a Jeno produciendo que escupiera sangre enviándolo hacia atrás.

  -Ya veo, tu fuerza y habilidades están por encima mío, también eres un tipo muy precavido, no se me ocurre ninguna forma de vencerte con mis trucos- le decía el casta?o ensombreciéndose su mirada.

  -?Entonces era todo?- pregunto Deo y noto como el casta?o portaba una sonrisa dentuda, -?Muéstramelo, el poder del vientre de dragona!- exclamo este y se notó como los músculos de Jeno aumentaban de tama?o llenándose aun más de venas expulsando mucho más vapor.

  En un momento Jeno envió una palmada al aire y entonces Deo lo sintió se apartó rápidamente y la dirección donde el envió ese golpe una onda de aire hizo un agujero en la pared, de inmediato el de piel rojiza empezó a seguir al vampiro que se mantenía en movimiento, pero la velocidad de Jeno había aumentado mucho, Deo intento esquivarlo, pero Jeno desapareció de su vista golpeándole el rostro con su pu?o, el rubio se quedó totalmente sorprendido con una expresión vacía y en ese momento Jeno aprovecho para golpearlo de manera consecutiva con la mano que le golpeo antes, el rubio recibió todos los golpes hasta una patada ascendente en su mentón, pero justo cuando Jeno le iba a repetir el ataque el rubio le devolvió el golpe con una patada exactamente igual en la misma zona que lo golpeo el casta?o.

  -Mm, aumentaste un poco tu fuerza- le dijo Deo y le apunto con sus diez dedos y de pronto la punta de estos exploto dejando agujeros libres para que salieran infinidad de flechas unas tras otras, Jeno tuvo que esquivarlas todas, pero eran demasiadas, el casta?o salto para intentar arremeter contra el rubio una patada voladora, pero de pronto de varias partes de su piel salieron más flechas acribillando al casta?o, Jeno se separó respirando de manera entrecortada con flechas en ambas rodillas, en el abdomen, varias en la espalda y en sus antebrazos y hombro.

  -Esto no es suficiente, para ganarme- le dijo Jeno aguantando el dolor sacándose las flechas de las heridas teniendo grandes hemorragias, pero en eso a gran velocidad Deo se le acercó.

  -Lo sé- le respondió este y en ese momento el casta?o le lanzo una flecha en su rodilla y le mordió el hombro.

  Deo le golpeo el estómago logrando que se separara luego abrió su boca mostrando tres flechas que iban a acabar con la vida de Jeno, pero el casta?o le golpeo en forma de martillo con el borde de su mano la cabeza al vampiro produciendo que partiera sus propias flechas al cerrar la boca, luego el de piel rojiza lo apu?alo con todas las flechas que le lanzaron antes, pero Deo regenero sus dedos y golpeo con ambos pu?os tanto el estómago como cara del casta?o dando de lleno en ambos objetivos, Jeno envió una patada que le golpeo el estómago a Deo produciendo que este escupiera sangre en gran medida para después arremeter otra contra su cabeza, este ataque dio de lleno y en respuesta el rubio dio un giro le envió una patada igual golpeándole el costado del cuello escupiendo el casta?o sangre, luego ambos lanzaron un pu?etazo golpeándose los dos al mismo tiempo en el rostro para luego separarse, Deo dio un salto uniendo sus manos hacia arriba tratando de arremeterle un golpe descendente, pero Jeno lo intercepto dándole un cabezazo a su cara para luego tomarlo por la cintura y levantarlo en peso arrojándolo hacia atrás, en lo que caía el vampiro, de su pecho fueron disparadas dos flechas que Jeno intento esquivar, pero una le impacto en la rodilla la cual ya estaba herida y la otra la logro esquivar girando un poco el rostro, pero lo rozo abriéndole la herida que se hizo en el acantilado, al final ambos cayeron al suelo exhaustos respirando estos de manera entrecortada.

  -Ah, eres muy fuerte.... estoy.... muy cansado- decía Jeno mientras respiraba de manera entrecortada expulsando mucho vapor del cuerpo, -Por ciento, ?por qué motivo estábamos peleando?

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  -Ahora que lo dices, no es nada en especial- le respondió el rubio mientras una gotita de sudor le recorría la sien.

  -Bueno...deberías buscar ese pergamino, no, estoy muy cansado, ?tú te regeneras no?- le menciono Jeno y Deo se levantó mientras se le curaban las heridas.

  -Me pregunto donde esta, eres tonto, has llenado todo esto de vapor y apenas se ve algo- le decía el rubio y de pronto fue golpeado siendo enviado contra una pared observando sorprendido Jeno.

  -Malditos seáis, los mataré, los mataré, nadie quedará vivo- les dijo Asterion el cual se notaba sin ningún tipo de herida, hasta su cuerno partido estaba como nuevo, este sonreía mostrando sus colmillos filosos.

  -?Es un vampiro?, ?pero no se supone que es como la Esfinge, que una deidad que domino a un mortal y tomo forma física?- se pregunto el casta?o.

  -La única explicación es que no sea una deidad, el minotauro era un ser físico de antes- respondió Deo saliendo de los escombros.

  -Yo soy mortal como ustedes, en cambio, cuando fui asesinado me revivieron como una criatura de la noche otorgándome la perfección la inmortalidad, pero ustedes son muy fuertes, por eso fui muy ingenuo al quererlos matar con mi fuerza natural, esto hay que hacerlo con mi sombra- les dijo el Minotauro dejando perplejos a ambos jóvenes y de los pies de la criatura una gran sombra se extendió por el suelo y un temblor azoto a la cripta.

  Poco a poco apareció un ser colosal su tama?o llegaba al límite de ese lugar, su espalda chocaba con el techo, estaba encorvado y agachado, era un ser gigantesco y muy musculoso con todos los músculos tonificados y llenos de venas como si estuvieran a punto de explotar, su piel era de color azul verdoso y sus ojos desprendían fuego, su cabello es largo de color negro, tiene una barba muy larga también del mismo color de su pelo, este estaba sonriendo mostrando sus dientes sucios.

  -No quería usar este poder porque no lo puedo usar a su máximo potencial, pero una mano es suficiente para derrotarlos, ???el poder del Rey de los Gigantes, la contraparte del mismísimo Zeus, Porfirión!!!

  -?Y qué más da?, idiota, lo aplastaré- le dijo Jeno levantándose y el gigante se movió enviando su palma a aplastar al casta?o.

  Jeno empezó a enviar múltiples pu?etazos a gran velocidad como si estuvieran acribillando a balazos a alguien con una metralleta, incluso más rápido mientras el vapor era expulsado de su piel rojiza, este empezó a respirar de manera entrecortada y termino parando arrodillándose sosteniéndose su torso notándose este agotado y adolorido.

  (No puedo respirar) pensaba el casta?o cayendo al suelo sin poder moverse expulsando aun más vapor.

  -Maldito, no se ve casi nada, hace mucho calor y cuesta respirar, esa técnica le hace aumentar sus capacidades física, pero se está muriendo por dentro, no lo vuelvas a usar no estas en condiciones- le dijo el vampiro avanzando poniéndose delante del, -Yo me encargo.

  -Ilusos, es inútil intentar vencer al rey de los gigantes, su poder es equiparable al se?or de los dioses, con solo tocarlos los destrozará- les dijo el Minotauro mientras se carcajeaba.

  Porfirión, rey de los gigantes y quien lidero la Gigantomaquia, la guerra de los dioses contra los gigantes, una vengativa Gea dio a luz a los gigantes gracias a la sangre que cayó cuando los testículos de Urano fueron cortados por la hoz de Cronos, después que los titanes fueran derrotados por los olímpicos y encerrados en el tártaro ella los envió a destruirlos, cada gigante era la contraparte de un dios y el encargado de derrotarlo, Porfirión, era la contraparte de Zeus e igual de poderoso.

  Zeus para derrotarlo despertó un deseo en el gigante produciendo que se enamorara de su esposa Hera, entonces él lo fulminaría con sus relámpagos mientras bajaba la guardia, pero el deseo del gigante fue tanto que razgo las ropas de Hera intentando violarla y fue entonces cuando Heracles le disparo sus flechas empapadas con el veneno de la hidra y Zeus le envió su rayo matándolo, pero los seres como estos nunca mueren del todo y ahora es la sombra de Asterion.

  -Cuidado Deo, tiene tanta fuerza como mi padre- le dijo Artemisa que aun seguía cargando su flecha.

  -Por suerte en este espacio tan cerrado para él, no puede usar toda su fuerza, lo mataré con tu disparo- le dijo el rubio el cual estaba sudando mucho, cuando vio que el gigante hizo un ligero movimiento envió su orden, -???Dispara!!!

  -VéLOS ELPíDAS (Flecha de la Esperanza)- dijo Artemisa enviando la potente flecha que impacto de lleno al gigante provocando un gran estruendo.

  Cuando el rubio enfoco al gigante noto que este había recibido la flecha en la palma de su mano, totalmente sano y sin ningún rasgu?o, esto provoco que Deo portara un semblante perplejo recordándole fragmentos de su vida pasada, un vampiro de ojos azabaches y cabello largo y rojo, el dios de los mares y un fuerte terremoto.

  -No hay forma de ganarle- menciono el rubio ensombreciéndose su mirada destrozándose su voluntad desapareciendo la diosa detrás de su espalda, -Nadie puede...- le decía este pero de pronto recibió un manotazo en su cara siendo proveniente del casta?o.

  -?Loco, que haces, no podemos rendirnos ahora..... ganemos!- le exclamaba Jeno respirando de manera forzada costándole seguir las líneas de sus palabras.

  -Es una estupidez seguir luchando, mírate, te vas a colapsar en cualquier momento, vete quizás pueda ganar algo de tiempo, pero si seguimos vamos a morir, lo había olvidado, hay seres contra los que no se puede combatir- le decía Deo al casta?o mientras apretaba los pu?os, -Así que ríndete Jeno- le dijo el rubio cruzando la mirada con Jeno.

  -???Ríndete tú!!!- le grito Jeno golpeando el estómago de Deo estrellándolo contra una pared mientras que los escombros le caían encima, -Yo no me voy a rendir Deo- le repitió el casta?o rompiendo más escombros dejando al rubio cubierto por ellos.

  -?Maldito que haces...?- le preguntaba el vampiro y el casta?o lo callo.

  -No salgas, yo me encargo, te demostraré quien es el hombre más fuerte del mundo- le dijo Jeno encarando al rey de los gigantes.

  -Estúpidos, pelean entre ustedes, por favor, son unos imbéciles, pero bueno al final el resultado sería el mismo...- les decía el hombre toro, pero el casta?o lo callo.

  -?Cállate tú también!, para matar vampiros... solo se necesita plata y el sol... pero apuesto a que unas llamaradas muy potentes... serian equiparables al sol... por lo menos lo suficiente para... quemarlos en su totalidad... por eso quédate calladito y escondido Deo, porque esto... va a arder- decía Jeno mientras se?alaba al Minotauro abriendo tanto él como Deo los ojos como platos.

  -?A qué te refieres maldito?- le pregunto Asterion llenándose su frente de venas encolerizado.

  -Tu débil cerebro aún no lo comprende, mira a tu alrededor- le dijo el casta?o y la criatura observo como toda el área estaba rodeada de vapor, -Si, no soy ningún tonto, era mi plan especial... todo este vapor que nos rodea ahora es inflamable, lo estuve acumulando para ganar la pelea... aunque Deo es un buen tipo, no la hubiera usado contra él, prepárate maldito- le repitió este y apareció Equidna atrás del, esta tenía también la piel rojiza y los ojos en blanco.

  -Ja, unas llamas no pueden derrotar a Porfirión, acabaré contigo- le dijo Asterion mientras sudaba de manera nerviosa y el gigante empezó a mover su mano con la intención de aplastar al casta?o.

  -Quizás, pero tú eres el vampiro, tú vas a quemarte, hay que emplear más la cabeza... aunque no pueda derrotarle... a ti si- le dijo el casta?o mostrando un gran temor el minotauro, Equidna empezó a frotar las palmas de sus manos de manera rápida, una forma que era incapaz de seguir la vista de un humano, esta por medio de la fricción creo unas chispas que de inmediato con sus manos apunto hacia el frente observando todos los presentes perplejos, -?Arde!-exclamo Jeno y de pronto una gran llamarada exploto por toda la zona cubriéndolo todo moviéndose el casta?o de manera rápida donde estaba enterrado el rubio y se paró al frente intentando cubrirlo protegiéndose este su cara con sus antebrazos quedándose asombrado Deo.

  Dentro de las llamas se escuchó el grito de dolor que resonó por parte del Minotauro calcinándose todo su cuerpo desapareciendo el rey de los gigantes, cuando las llamas se calmaron y se quedaron esparcidas por varias rocas y el humo cubría ese lugar se podía ver como Jeno se mantenía firme en la misma posición con sus brazos totalmente quemados y con varias quemaduras en el resto de su cuerpo hasta en un parpado recociéndole varias zonas de la cara y frente, este ya había retomado su piel normal y de un momento a otro se desplomó en el suelo.

  -???Jeno!!!- grito Deo saliendo de los escombros notando que tenía unas ligeras quemaduras, pero estas empezaban a sanar de manera lenta, el rubio se tambaleó caminando hasta el casta?o sentándose en el suelo al lado del, -Me recordaste algo que había olvidado hace mucho tiempo, pero mucho, me alegro de haberte conocido Jeno, yo te prometo que nunca más volveré a montar esa escena que hizo antes- le dijo el rubio recordando su vida pasada y cuando se enfrentó a la bestia quimérica pasando algunos ligeros recuerdos de una princesa por su mente.

  -Más te vale mal nacido, como duele, se me fueron de las manos las flamas- le dijo Jeno mientras sonreía de manera dentuda.

  -Ese tipo de plan tan alocado solo se te podía ocurrir a ti- le dijo Deo pensando en ese ataque con un semblante muy serio, (Si me hubiera considerado un enemigo de verdad y me hubiera lanzado ese ataque hubiera muerto, este tipo es muy peligroso)

  Deo se mordió la mano y empezó a expulsar sangre, todo ese líquido fue vertido encima del casta?o empezando este a curarse, tras unos minutos este ya estaba totalmente sano y le pregunto al rubio.

  -?Por ciento donde es que está el pergamino ese?- al decir eso el vampiro abrió los ojos como platos portando un semblante perplejo.

  -Espero que no se haya quemado- respondió de manera temerosa el vampiro caminando hacia el centro de esa sala donde tenía dise?os circulares, este observo atentamente y pozo su mano con la mordida encima del centro, al caer una gota de sangre sobre ese lugar un fuerte temblor azoto la zona echándose de un salto hacia atrás el vampiro y de ese lugar salió un pedestal, -Acaso, es eso...Deo avanzo al pedestal que tenía un rollo metalizado de oricalco de gran tama?o, Deo lo tomo en su mano y empezó a desenrollarlo empezando a ver el papel.

  -?Es el pergamino?- pregunto el casta?o tomando por sorpresa al rubio asustándolo, -Tranquilo, soy yo.

  -Estoy muy alterado, hace mucho tiempo que deseo este pergamino, al fin lo tengo en mis manos, aquí está la respuesta para la derrota de Ambrosio.

  -Pues que esperas, ábrelo- le dijo el casta?o y el rubio asintió empezando a abrirlo desenrollándolo poco a poco.

  -Espera, espera- le dijo el casta?o y el rubio se detuvo.

  -?Ahora que?- le pregunto Deo ya con los ojos en blanco del enojo.

  -Nada, nada, solo era para alargar un poco el capítulo- le respondió Jeno portando una sonrisa y el rubio suspiro.

  Deo empezó a desenrollar de nuevo el papel abriéndolo por completo quedándose perplejo al igual que Jeno que estaba a su lado observando lo que estaba escrito.

  Continuara...

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